martes, 10 de mayo de 2011

ERNESTO SÁBATO

Sólo el arte de los otros artistas te salva en esos momentos, te consuela, te ayuda. Sólo te es útil (¡qué espanto!) el padecimiento de los seres grandes que te han precedido en ese calvario.
Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad. La tenacidad para seguir adelante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia antes los gigantes y de arrogancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo, para rehuir la tentación pero también el peligro de los grupitos, de las galerías de espejos. En esos instantes te ayudará el recuerdo de los que escribieron solos: en un un barco, como Melville; en una selva, como Hemingway; en un pueblito, como Faulkner.
TRIBUTO A UN PESIMISTA COMPROMETIDO 06/05/2011
DOS GRANDES LÚCIDOS QUE HABLARON DE LA CEGUERA

3 comentarios:

  1. Bellatrix Belona Bélulae (jeje), en tu santuario imagino que encontraría la venda de Iustitia en las dulces manos de Temis; la espada, en las robustas de Nike; la balanza en las firmes de Eleutheria, y la cornucopia en las temibles de Némesis, que quizá también acariciara el lomo de un poderoso león. Iustitia entonces, desnuda para ser perfecta, miraría a los ojos antes de juzgar el corazón. ¡Qué importante es saber mirar para ver la verdad! Gracias, Iris Caerulea...
    Sábato habla del solitario linaje, del exigente legado de Prometeo que se transmite milagrosamente de espíritu a espíritu, y en la foto de los dos grandes lúcidos recibe su abrazo de la humanidad más despierta... Tienes que perdonarme toda esta farragosa manera en que comento tu entrada, es que me ha gustado mucho. Los genios como ellos trasmutan en mitología lo que de sí desbordan y no hay otra forma humana de referirse a ellos, a no ser que seas -claro- otro de ellos.

    ¡Un beso!

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  2. A mí también me gusta tu copioso comentario.
    Los mitos griegos ya hablaron de todas las pasiones humanas, y eso es algo atemporal, siguen siendo las mismas desde entonces.
    Los otros dos mitos bien sabían lo mal que la humanidad dirige sus pasiones. Ninguno, viendo, pudo morir con optimismo.
    ¿Alcanzamos el sinsentido? Siempre.
    Por ello la belleza nos salva, nos anestesia, salimos de la barbarie para entrar en el orden...

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  3. Alabada la mente
    que crece paulatina
    en sólida amplitud, que reconoce
    sus múltiples errores,
    y que muestra y admite
    que le falla el ingenio.

    Alabada la mente,
    única, que no ve ninguna calle
    atravesar el mundo,
    completa, que no encuentra,
    torciéndose al final,
    su fuente, sin ningún remordimiento.

    Alabada la mente
    que avanza hacia el sentido.
    La bondad; mezcla ingenio con rutina
    de gracia, y tiene espacio,
    y encuentra su lugar.

    Alabada la mente, Weldon Kees. Traducción de E. Z.

    Tengo la esperanza de que salvarme por la belleza, alguna vez...

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