jueves, 2 de junio de 2011

CUANDO TUS MANOS...

Cuando tus manos salen, amor, hacia las mías,
¿qué me traen volando?
¿por qué se detuvieron
en mi boca, de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces, antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí estas alas de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas,
subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.

La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos olas
terminaron su viaje.
TUS MANOS, PABLO NERUDA

2 comentarios:

  1. Me dicen los pianistas que la memoria está en los dedos. Igual es verdad, porque agarro una guitarra y casi no recuerdo la letra, pero toco "rabo de nube" de Silvio, o "je l'aime à mourir" de Cabrel, aunque haga ya un año de la última vez. Y si dejo fluir esa parte de mí que apenas conozco, puedo volver a dibujar en el aire que cabe entre las yemas de los dedos tantas certezas, tantos hermosos recuerdos...

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  2. Cada huella es única. Cada pincelada es magistral. Yo no olvido los brochazos recibidos. Y los agradezco.
    El número phi marca las distancias de nuestra identidad. Y la de nuestro derredor.
    Un huevo de quebranta sigue esa proporción. Y los padres se dejan engañar. Todo por la supervivencia, todo por lo esencial...

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