jueves, 16 de junio de 2011

TU MIRADA

La mirada

Sólo cuando la mirada se abre al par de lo visible se hace una aurora. Y se detiene entonces, aunque no perdure y sólo sea fugitivamente, sin apenas duración, pues que crea así el instante. El instante que es al par indeleblemente uno y duradero. La unidad, pues, entre el instante fugitivo e inasible y lo que perdura. El instante que alcanza no ser fugitivo yéndose.

Inasible. El instante que ya no está bajo la amenaza de ser cosa ni concepto. Guardado, escondido en su oscuridad, en la oscuridad propia, puede llegar a ser concepción, el instante de concebir, no siempre inadvertido.

Y así, la mirada, recogida en su oscuridad paradójicamente, saltando sobre una aporía, se abre y abre a su vez, "a la imagen y semejanza", una especie de, circulación. La mirada recorre, abre el círculo de la aurora que sólo se dio en un punto, que se muestra como un foco, el hogar, sin duda, del horizonte. Lo que constituye su gloria inalterable.
 
MARÍA ZAMBRANO

4 comentarios:

  1. Y a mí me gusta que me mires.
    Un abrazo, Jal!

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  2. no cerraré los ojos, para que puedas mirarte en ellos

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  3. Hoy desperté más temprano y más vivo. El fuego de la noche enjaezó mis anhelos como con cera caliente. Espoleaba. Despertar fue un millar de palomas alzando el vuelo donde todas te buscaban. Todas, hasta la más mía, corrieron hacia los olmos que se dibujan en el sendero que acaba en tu puerta, donde tu misma orilla no se termina.

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